martes, 5 de enero de 2010

Leopardo


Jair de Jesús Cruz García
Tercer Semestre

Rey de la velocidad. Nadie puede huir de su ataque. Si corres, sólo demorarás la muerte.

Maestro del camuflaje, utiliza el pastizal de la sabana como disfraz. Se esconde. Espera paciente el descuido. Apartarte de la manada es tu peor error.

Se levanta y te ataca. Tratas de huir. Tal vez logres vivir segundos más, pero las garras se clavan en tu carne y derriban tu cuerpo.

Después llega el ataque final, las mandíbulas aprietan tu cuello con tal fuerza que no te puedes desprender y mueres ahogado.

Entonces, el ágil felino se deleita con tu cuerpo inmóvil, hasta que queda satisfecho y se va a esperar ahora quién lo retará en la carrera de cazador y cazado.

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