martes, 5 de enero de 2010

Las luciérnagas


Susana Elena Galván Ramírez

Al hablar de las luciérnagas, cuento con poca información, pero basta decir sólo dos cosas distintivas en ellas: la noche y la luz que éstas irradian.

Es muy difícil encontrarlas y más en las grandes ciudades que carecen de bosques, campos y parques forestales. Las encontramos de noche; son animales nocturnos. Se caracterizan por poseer un par de antenas delgadas y articuladas.

Los machos alcanzan un desarrollo completo similar al de otros insectos, a diferencia de las hembras que conservan un aspecto larvario, con alas reducidas a escamas y se parecen más a cochinillas que a escarabajos, con patas rechonchas y sin alas, que les impiden volar. A menudo, éstas sólo pueden distinguirse de las larvas porque tienen ojos compuestos.

Su forma de reproducción ha sufrido algunos problemas debido a que los grandes faroles y luces de las ciudades hacen que el macho se confunda y no pueda encontrar a las hembras con facilidad.

Es por eso que muchas personas, al encontrarlas, se consideran suertudos y algunos hasta piden deseos. ¡Es tan hermoso contemplarlas!, porque parecen entre mariposas y abejas, sólo que con un toque más especial: su luminosidad de amarillo fluorescente.

Para conservar las pocas luciérnagas que nos quedan, es necesario evitar la excesiva iluminación en las ciudades.

(Imagen obtenida en http://psssilencioserueda.blogspot.com/2008_05_01_archive.html).

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